Su historia
Luis Manuel llevaba décadas sin cabello cuando decidió, ya retirado, que quería verse como se sentía para las fotos con sus nietos. «No es que me hubiera hecho infeliz antes, pero quería algo distinto para esta etapa», explica. Sus hijos lo animaron a investigar opciones después de ver el cambio en un amigo suyo.
Le preocupaba, a los 61 años, que un sistema completo se viera artificial o «de peluca», como él mismo lo describe. Esa fue su principal reserva antes de la consulta.