

Diez años evitando espejos. Una tarde para volver a mirarme.
“Salí de la clínica y manejé hasta el malecón sólo para verme en el retrovisor. No lloré. Pero estuve cerca.”
La caída empezó a los 31. Sombreros, gorras, peinados estratégicos. Cancelé dos bodas y una graduación porque no soportaba las fotos. Investigué injertos en Turquía durante años y siempre encontraba una excusa para no ir.
Mi hermana me reservó la consulta sin avisarme. Llegué molesto y me fui convencido. El especialista me explicó el sistema CTR con un prototipo en la mano, sin presión, sin precio escondido. Pedí cita para la semana siguiente.
Llevo dos años y medio. Entreno crossfit, nado, viajo. Mi pareja conoció el sistema seis meses después de salir conmigo porque yo se lo conté — nunca lo notó. Vuelvo a la clínica cada cinco semanas para mantenimiento.


