Su historia
Ana tenía 27 años cuando empezaron a aparecer las primeras zonas sin cabello, pequeñas al principio. Un diagnóstico de alopecia le dio una explicación, pero no una solución inmediata. Durante casi dos años aprendió trucos de peinado para cubrir las áreas afectadas, algo que describe como agotador más que efectivo.
«No era un problema estético solamente, era no saber si el peinado iba a aguantar todo el día», cuenta. Llegó a la clínica buscando algo que no dependiera de la suerte cada mañana.